Xavier Mendez

Imagina que al sol de hoy no supieras que este país existía. ¿Qué sería lo primero que te vendría a la mente al escuchar su nombre: Estados Unidos? A mí me vendría a la mente armonía, inclusión, paz, libertad, solidaridad, compasión, trabajo… Pensaría que sería la nación más fuerte del mundo. No por su habilidad para hacer la guerra y dividir a su gente, sino por la unión que sugiere su nombre. Después de todo, en la unión está la fuerza. ¿O no es así como dice el refrán?  

 

Para que no digas que un refrán es insuficiente, te contaré una historia. Hace muchos años, un hombre joven logró derrotar al imperio más grande y poderoso que existía en aquel entonces. Quizás hayas escuchado de él alguna vez. Le llamaban Mahadma (alma grande) Ghandi. El logró derrotar al imperio más temido en aquel tiempo, invitando a las personas a caminar junto a él por miles de kilómetros , desde su tierra hasta la playa, en busca de sal.  

 

¿En serio? Dices tú. Y yo te diré, desde luego que sí mi querido amigo. Verás, la India (donde vivía Ghandi) había sido conquistada por los ingleses, quienes oprimían a sus habitantes y los obligaban a pagar impuestos por todo, incluyendo usar la sal del mar. Ghandi sentía que eso era un gran injusticia. Así que decidió desafiar a los ingleses caminando hasta el mar en busca de sal. En el camino se le fue uniendo cada vez más gente, hasta que fueron millones los que caminaron junto a Ghandi.  

 

Cuando los ingleses vieron a millones de personas caminar unidos sin temor, entendieron que ni aún teniendo el ejército más poderoso del mundo, podrían derrotar la fuerza de voluntad de todo un pueblo unido. Terminaron devolviendo la India a su gente y se marcharon. ¡Qué historia tan maravillosa, verdad! 

 

Ahora que conoces la historia de Ghandi, ¿me creerías que lo que inició la independencia de Estados Unidos de Inglaterra, fue un impuesto sobre una taza de té? Pues sí señor, así como lo oyes. Aunque en esa ocasión sí se levantaron en armas, el ejército del imperio inglés, aún siendo el más poderoso del mundo en aquellos tiempos, también sucumbió ante la unión inquebrantable del pueblo norteamericano. Fue la unión de hombres, mujeres, blancos, negros, indígenas, campesinos… la que logró liberar la tierra que hoy llamamos Estados Unidos.  

 

Ya que sabes todo esto, te pregunto: ¿En verdad crees que no puedes hacer nada para cambiar la realidad que se vive hoy en Estados Unidos? Yo creo que sí. El sólo hecho de que has leído hasta aquí me dice que puedo contar contigo para cambiar el futuro de este país. No sólo creo que podemos lograr que vuelva a ser la tierra de las oportunidades que da la bienvenida a todo extranjero que venga a luchar por un mejor futuro para todos. Sino que lograremos que sea grandiosa como nunca antes. ¿Te gusta la idea? Entonces te invito a que te unas a mi comunidad de migrantes informados. ¡Te sorprenderán las cosas que lograremos juntos! Nos vemos pronto. Cuídate bien.